Así vivió Desirée Monsiváis, campeona de goleo la Universiada

Desirée Monsiváis Desirée Monsiváis Desirée Monsiváis

Sentada en mi escritorio provisional, en la habitación del hotel del club donde fiche, comienzo a resumir lo que sucedió en la tercera participación para mi cuenta personal de la Universiada Mundial, que en esta edición se celebró en Gwengju, Corea del Sur. Después de tomar los vuelos de regreso correspondientes de Seul hasta Shymkent en Kazajistán, dos días después de nuestra participación en el fútbol, me quedo con un buen sabor de boca respecto al crecimiento futbolístico para mi país y el aprendizaje con base en objetivos planteados no alcanzados.

Todo esta gratificante experiencia con altibajos, con muchas emociones y sentimientos encontrados inicia desde la confianza que el entrenador me brinda para formar parte del grupo final que representaría a México en esta contienda. Fue el día 30 de junio de 2015 que aterrizó en esta ciudad llamada “Ciudad de la luz” con las ilusiones, con toda la preparación mental y física adquirida durante los últimos cinco meses como futbolista profesional fuera de mi país. Con el conocimiento de que teníamos un compromiso fuerte en obtener esos nueve puntos dentro del grupo de primera ronda de competencia y afianzarnos a alcanzar el sueño de medalla dorada.

Como jugadora sientes los pulmones inflados y piernas ensanchadas cuando tu delegación y tu equipo apoyan y respetan todo el trabajo personal que has realizado y se siente un ambiente de confianza que todo puede salir como se planea. Me sentí muy bien cuando de integrarme al equipo se trato, esto a pesar de no tener la oportunidad de estar en los partidos de preparación en México debido a compromisos con mi club. Estábamos completas a partir de ese día. Era un grupo bien formado, físicamente y futbolísticamente no teníamos ningún punto débil. Además sabíamos el reto de esta Universiada y teníamos en nuestras manos igualar como mínimo la medalla de plata de hace dos años en Kazán, Rusia.

Tuvimos partidos de preparación, para reconocimiento de canchas y acondicionamiento al clima y balones, todo lo necesario para arrancar de buena manera. Los equipos con los que jugamos en partidos amistosos fueron contra Sudáfrica y Estados Unidos. Afinamos detalles.

El día 2 del mes de julio comenzó el trayecto y pisamos muy fuerte en el primer encuentro, un 9 a 0 contra Colombia, en el estadio de Naju que nos hizo seguir soñando. Sentía que volaba, las piernas me daban para jugar un fútbol en conjunto y seguir anotando más goles. Se me había olvidado lo que era portar la playera nacional, pero ese día me recordó el honor que es defender a tu país, claro ejemplo de defender tu portería y que mejor manera que anotando en el arco contrario y para mi cuenta personal tres goles..

El día 4 de julio, se nos presentó un partido sumamente importante, era clave porque si obteníamos los tres puntos prácticamente amarraríamos el pase a las finales. Fue un día muy soleado, jugamos en un estadio diferente con un horario de 11:00 Hrs. Los primeros 25 minutos fue un encuentro muy físico, disputado en medio terreno, un encuentro de ida y vuelta, los siguientes 10 minutos tuvimos mayor porcentaje de posesión de balón.

Desafortunadamente en un tiro de esquina justo antes de terminar el primer tiempo cae el gol de Rusia. El segundo tiempo tuvimos nuestras oportunidades y no dejamos de jugar al fútbol meramente, de disputar cada balón y de jugar inteligentemente para obtener el gol, no siempre el fútbol le da el triunfo al mejor equipo, se lo da al que trae gol en ese día, no fue nuestro día. Se perdió con un marcador de 3-0.

No todo esta perdido, los mejores equipos del mundo han sufrido derrotas en la primera ronda. Nuestra oportunidad como equipo se presentó para plantear un partido perfecto con nuestro siguiente rival. Japón en todas su categorías, es un equipo de respeto. En lo personal siempre me ha motivado estos tipos de encuentros donde lo mental es más importante que lo físico. Nuevamente se jugó en el estadio de Naju, campo que conocíamos bien, donde nos sentimos cómodas cuando jugamos contra Colombia. Otra vez horario de 11:00 Hrs y con la concentración de obtener el pase a finales.

Todo el encuentro fue una final, cada jugada como si fuera la ultima, terminamos jugadas con intención de hacer daño al arco nipón, mayor posesión de balón. No pudimos concretar y se nos escapo, fue un 2-0 desafortunado, lleno de tristeza e impotencia. La medalla se desvaneció y los sueños comenzaban a marchitarse.

Este tipo de eventos mundiales nos brindan la oportunidad de seguir compitiendo para posicionarnos en los mejores lugares. A pesar de ya no pelar por medallas, el sistema permite seguir jugando con otras selecciones, tristemente solo podríamos posicionar a México en el 9vo. El aprendizaje y el canalizar emociones entran como primordiales en esta etapa, no puedes bajar los brazos sabiendo que te preparas mucho tiempo por objetivos y aunque existan razones o circunstancias que hacen que esos objetivos cambien, no esta permitido rendirse. Siempre que sea poner a México arriba, sudaras la ultima gota y lloraras la ultima lagrima por eso.

Los siguientes partidos fueron contra China Taipei y contra Polonia, partidos donde el orgullo esta de por medio y donde es un placer hacer respetar al fútbol mexicano femenil. Fueron encuentros donde se jugo de manera extraordinaria, físicamente nos sentíamos bien, psicológicamente se percibía un ambiente de confianza y muestra fueron los goles que se lograron. Un partido contra China Taipei de marcador 3-2 y contra Polonia de 4-1. Una satisfacción enorme el aportar para mi cuenta personal 2 goles en cada partido. Que sin mis compañeras siempre es difícil sumar goles.

Tuvimos buenas y malas experiencias, pero es cuestión de actitud y tomar las buenas, las malas las dejo para crecer y mejorar, pero en los recuerdos solo quedaran esos momentos que disfruté con mis 19 compañeras y cuerpo técnico, tanto como los 9 goles a Colombia, los 25 minutos finales contra Rusia, donde las tronamos y las tuvimos metidas en su cancha, la forma como jugamos a buscar el triunfo ante Japón, teniendo el control del balón, la forma como le pasamos por encima a China Taipei y la tormenta Mexicana contra Polonia, estos momento junto con otros muy importantes, como la Unión de equipo y la certeza de objetivos planteados me hacen seguir soñando y amando al deporte de mi vida. Me retiro de la Universiada Mundial contenta, y queriendo más.

Ahora me tocara alentar a las nuevas generaciones para motivarlas a mejorar estas experiencias poniendo a México siempre en el podium con el ejemplo de deportistas/profesionistas con un desarrollo integral.

Así concluyó este resumen, que fueron quince días que en un pestañeo se pasaron, me encantó compartir risas, lagrimas y pasión con todos los involucrados en este grupo. Regreso con la batería bien cargada para afrontar el siguiente reto importante en mi carrera de la mano de la confianza que te da un campeonato de goleo en un mundial con 7 goles para representar dignamente a mi país como jugadora aportando positivamente en mi club ahora en la Women’s UEFA Champions League que dará inicio en el mes de octubre.

Atentamente

Desirée Monsiváis.

Biik Kazygurt de Kazajistán.

Si lo crees, lo creas.

 

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Redacción

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